Caso clínico del Dr. Héctor José López sobre tratamiento quirúrgico del pie plano valgo paralítico bilateral en paciente con mielomeningocele y síndrome de Progeria, mediante transferencias tendinosas y fijación articular.
Servicio de Ortopedia Infantil — Hospital Regional Universitario Dr. Arturo Grullón
La Progeria o síndrome de Hutchinson-Gilford es una enfermedad genética extremadamente rara caracterizada por envejecimiento prematuro en la infancia. Los pacientes presentan baja estatura, piel atrófica, alopecia, rigidez articular y alteraciones cardiovasculares. Su incidencia se estima en un caso por cada ocho millones de nacimientos.
Cuando coexiste con mielomeningocele u otras patologías neuromusculares, la combinación de déficit motor, alteraciones del tono muscular y deformidades estructurales genera un cuadro ortopédico complejo que requiere abordajes quirúrgicos individualizados.
El pie plano valgo paralítico representa una de las manifestaciones más desafiantes en este contexto, debido a la pérdida de equilibrio muscular y la rigidez progresiva del retropié.
Describir el abordaje quirúrgico del pie plano valgo paralítico bilateral en un paciente con mielomeningocele L5-S1 y síndrome progeroide, destacando la planificación y ejecución de transferencias tendinosas para restaurar la estabilidad y mejorar la función del pie.
Paciente masculino de 2 años de edad, diagnosticado con mielomeningocele operado a los 8 días de vida y síndrome progeroide.
Presentaba pie plano valgo paralítico bilateral, contractura en flexión de rodillas y dificultad para la marcha, con características clínicas de hirsutismo, marcada definición muscular y deformidad estructurada del retropié.
Procedimiento realizado:
El objetivo quirúrgico fue restablecer la estabilidad estructural y dinámica del pie, corrigiendo la deformidad valga y la contractura asociada.
El procedimiento permitió alinear y estabilizar ambos pies, mejorando la base de sustentación y la capacidad de marcha asistida del paciente.
No se reportaron complicaciones intraoperatorias ni infecciones. La evolución postoperatoria mostró corrección adecuada del valgo, mantenimiento de la dorsiflexión funcional y una marcha más equilibrada en seguimiento inicial.
Es una deformidad del pie causada por debilidad muscular o parálisis, donde el arco plantar se aplana y el talón se desvía hacia afuera.
En pacientes con mielomeningocele, el desequilibrio muscular y la pérdida de control motor predisponen al desarrollo de deformidades como el pie plano valgo.
Se realizan transferencias tendinosas para restablecer el equilibrio muscular y, en algunos casos, fijaciones articulares temporales para mantener la alineación.
Con una buena planificación y rehabilitación, los pacientes pueden mejorar notablemente su estabilidad y capacidad de desplazamiento asistido.

