El pie plano valgo es una deformidad compleja del retropié. Su corrección quirúrgica combina técnicas de partes blandas, osteotomías y artrodesis que restauran la alineación, la estabilidad y la marcha funcional.
El pie plano valgo es una alteración tridimensional compleja caracterizada por la mala alineación de las articulaciones del retropié, asociada a un desequilibrio entre los músculos eversores e inversores.
Estas alteraciones provocan deformidades óseas residuales que modifican el eje mecánico del miembro inferior, afectando la marcha y generando dolor, callosidades, ulceraciones e incluso dificultad para la adaptación al calzado.
El diagnóstico del pie plano valgo es principalmente clínico, sustentado en el interrogatorio y el examen físico. Factores como el dolor, la forma del pie, la presencia de “pie quebrado” y la observación dinámica en el laboratorio de marcha son determinantes.
El estudio radiográfico complementa el diagnóstico, siendo fundamentales las proyecciones anteroposterior y lateral en carga, ya que el pie debe evaluarse en posición funcional.
Entre los ángulos radiográficos más relevantes se encuentran el calcáneo-piso, el ángulo de Meari, el calcáneo-astragalino, el ángulo de cobertura de la cabeza del astrágalo y la posición del escafoides.
A lo largo de los años, se han desarrollado múltiples métodos quirúrgicos para corregir esta deformidad. Este artículo resume la evolución de las técnicas más utilizadas en el tratamiento del pie plano valgo flexible, desde los procedimientos sobre partes blandas hasta las osteotomías y artrodesis complejas.
Las intervenciones sobre partes blandas buscan restablecer el equilibrio muscular y mejorar la alineación funcional del pie.
Entre las técnicas más utilizadas se encuentran:
Las artrodesis buscan restaurar la estabilidad y corregir el valgo del retropié, fusionando articulaciones específicas del tarso.
Las osteotomías permiten modificar el eje estructural del pie preservando la movilidad articular.
El procedimiento de artrorisis subtalar limita el exceso de pronación del retropié mediante un implante o tope mecánico en el seno del tarso.
Inicialmente descrito por Grice para pies paralíticos, ha evolucionado hacia el uso de endortesis expansivas (Giannini) y copas de Viladot, que corrigen el valgo del talón y estabilizan el astrágalo en casos de luxación reducible.
El pie plano valgo flexible ha experimentado una evolución quirúrgica notable.
El éxito del tratamiento depende de una correcta valoración clínica y radiológica, una selección adecuada de la técnica y la aplicación de principios biomecánicos sólidos.
Más allá del método elegido, la mejor cirugía es aquella que resiste la prueba del tiempo y ofrece resultados funcionales duraderos para el paciente.
Es una deformidad del retropié caracterizada por la caída del arco plantar y desviación del talón hacia afuera, que afecta la alineación, la marcha y la estabilidad del pie.
El diagnóstico es principalmente clínico mediante examen físico y observación de la marcha. Se complementa con radiografías en carga que permiten medir los ángulos óseos del pie.
Cuando el pie plano valgo causa dolor, dificultad para caminar o deformidades estructurales que no responden al tratamiento conservador, se indica corrección quirúrgica.
Existen procedimientos de partes blandas, osteotomías, artrodesis y artrorisis subtalar, seleccionados según el grado de deformidad y la edad del paciente.
La recuperación varía según la técnica, pero generalmente incluye inmovilización, fisioterapia y reeducación de la marcha. Los resultados suelen ser estables y funcionales a largo plazo.

